martes, 19 de febrero de 2013

'To be or not to be' 2.0


No es lo mismo 'ser' que 'estar', la mayoría lo tiene claro, pero es una de las mayores dificultades de los profesores de castellano cuando enseñan la lengua de Cervantes.

No es lo mismo 'estar simpático' que 'ser simpático'. Siempre nos quedaremos con esta segunda persona, porque es simpática por sí misma, es su forma de ser, mientras que si decimos de alguien que 'está simpático' simplemente apuntamos una cualidad transitoria, que puede desaparecer en cualquier momento, y pasar a ser, por ejemplo, desagradable.

Las redes sociales no escapan a esta lógica. Un reciente estudio de la Fundación Banesto desvela que más de la mitad de las pymes españolas utilizan las redes sociales con fines profesionales. El dato podría ser alentador, ya que supone que las empresas españolas han entendido el potencial de las redes sociales para mejorar su reputación, atraer nuevos clientes, ahorrar costes y, en definitiva, comunicar mejor. Y, además, sólo un 2% de las pymes considera que las redes sociales serán algo pasajero.

Pero si miramos la letra pequeña del estudio veremos, entre otras perlas, que en casi la mitad de los casos la gestión de las redes sociales está en manos de trabajadores propios no especializados. Y que en una proporción similar las empresas no disponen de ningún tipo de planificación para aprovechar los recursos de las redes sociales.

Por eso no es lo mismo 'ser social' que 'estar social', no es lo mismo utilizar Facebook "porque me han dicho que hay que estar ahí", que utilizarlo con sentido para conseguir unos objetivos concretos. No es lo mismo escribir frases autómatas sobre nuestros productos en todas las plataformas posibles, que diseñar una estrategia para adaptar nuestro mensaje a cada cliente potencial.

Y no es lo mismo porque la diferencia entre un camino u otro es como el día o la noche. No es lo mismo 'estar social', aparentarlo, que 'ser social'. El primero tirará la toalla y le dirá a sus conocidos que "ésto de las redes sociales es un 'bluf' y no sirve para nada", mientras que el segundo habrá dado un salto cualitativo y no se planteará prescindir de los medios sociales, igual que no se plantearía eliminar la contabilidad de su empresa. Al contrario, estará pensando en cómo potenciarlas.

En definitiva, aunque Hamlet abordara su dilema existencial sobre 'ser o no ser' más que sobre 'ser o estar', el fondo de la cuestión es el mismo. El tren de las redes sociales todavía circula despacio para las pymes, las empresas están a tiempo de subirse a él y recuperar el tiempo perdido. Pero dentro de no mucho ese tren se habrá alejado y, como aventuraba Shakespeare, aquellas empresas que no hayan comprado su billete no es que no vayan a estar presentes en el mercado competitivo, sino que sencillamente 'no serán'.